Problemas prostata, Hiperplasia Benigna (HBP) y su tratamiento con Hipertermia Local Profunda

Problemas prostata, Hiperplasia benigna, tratamiento hipertermia

Se trata de una enfermedad que se suele producir en hombres a partir de los 40 años y que se caracteriza por un agrandamiento de la próstata que provoca una obstrucción de la uretra y por tanto problemas en la micción principalmente. También se ha denominado a esta patología Hipertrofia prostática o adenoma de próstata. Hay marcador que también se usa como marcador tumoral en casos de cáncer de próstata que es el PSA (Prostate Specific Antigen). Este marcador arroja valores elevados también cuando se manifiesta la HBP.

Las causas de su somatización son principalmente el envejecimiento y la aparición de andrógenos u hormonas sexuales masculinas.

Sus síntomas más comunes de la hiperplasia benigna de prostata son los siguientes

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Síntomas leves como son micciones intermitentes, disminución de la fuerza y calibre del chorro al miccionar, irritación, mayor frecuencia urinaria, también por las noches, urgencia para ir al baño.

Otros síntomas puede ser: dificultar para empezar a orina y sensación de no vaciar la vejiga.

Los síntomas se tornan más serios en los siguientes casos: cuando las micciones se hacen dolorosas, y se produce la incontinencia urinaria. Al no poder vaciarse por completo la vejiga puede darse lugar al crecimiento bacteriano y provocar infecciones urinarias graves, cálculos y acumulación de restos químicos en la vejiga. Esto inflama la vejiga y producen rotura de vasos sanguíneos con lo que la sangre se mezcla con la orina. Incluso la orina puede subir a los riñones y puede provocar una insuficiencia renal.

Cuando estos síntomas se hacen una verdadera contrariedad y un menoscabo importante para la calidad de vida se hace necesario un tratamiento acorde para esta dolencia.

¿Como la hipertermia local profunda puede ayudar a pacientes con hiperplasia benigna de prostata?

La hipertermia Local profunda es empleada para esta patología ya que puede destruir el tejido excedente prostático al aplicar calor sin lesionar los tejidos sanos que lo circundan. Las células anormales de la próstata no pueden soportar temperaturas superiores a 42 grados centígrados y entran en apoptosis (muerte celular) provocando una disminución de la glándula prostático aliviando la presión sobre la uretra.

Se han de colocar en la zona afectada unas placas de forma estratégica para que la radiofrecuencia induzca el calor focalizado a la zona prostática, aplicándose de forma no invasiva una temperatura de unos 43º C durante una hora aproximadamente, alcanzando una frecuencia de unos 13 Mhz. Las sesiones se aplican en días alternos hasta completar un ciclo de 10 sesiones. Entre ciclos ha de trascurrir al menos 21 días, y las repeticiones de los ciclos han de ser valoradas por médicos especialista que van controlando la progresión del paciente.